Nueva York (EE.UU.), 8 jun (EFE).- Se acabó la espera. Por primera vez en 27 años, el Madison Square Garden abre sus puertas este lunes para albergar un partido de las Finales de la NBA. La ciudad se prepara para el evento con un ambiente de celebración, pero también con un despliegue policial sin precedentes debido a la prevista asistencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Invitados de lujo y seguridad reforzada
El propietario de los Knicks, James Dolan, invitó a Trump al tercer encuentro de las Finales, que los neoyorquinos dominan 2-0 ante los San Antonio Spurs. También se espera la presencia del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Si Trump asiste, se convertirá en el primer presidente en funciones en presenciar un partido de las Finales NBA en vivo en el pabellón.
Ante su llegada, se ha desplegado un notable operativo de seguridad en los alrededores del Madison Square Garden para controlar la afluencia de miles de aficionados. En la entrada de medios, la seguridad se ha reforzado y los responsables del recinto revisaron minuciosamente las mochilas de los periodistas, inspeccionando incluso cascos y ordenadores.
El Servicio Secreto, encargado de la protección presidencial, y el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) decidieron suspender la fiesta oficial de visionado en las pantallas cercanas al pabellón. Las autoridades instaron a los aficionados a llegar al estadio con tres horas de antelación debido a los controles de seguridad adicionales.
Ambiente festivo y precios elevados
A pesar de las medidas, a pocas horas del inicio del partido, programado para las 20:30 hora local, cientos de seguidores se congregan en los alrededores del Garden para celebrar un momento que esperaban desde hace 27 años. Ni siquiera los precios de las entradas, que superan los 6.000 dólares, han desanimado a la hinchada de los Knicks, que llenará cada rincón del Madison Square Garden en un ambiente que promete ser uno de los más electrizantes en la historia de la NBA.
Nueva York tiene hambre de gloria. El último título de los Knicks cumple esta temporada 53 años, y las últimas Finales disputadas por la franquicia de la Gran Manzana se remontan a 1999. El naranja y azul de los Knicks se ha apoderado de la ciudad, y los icónicos rascacielos celebran el camino de los neoyorquinos en estos playoffs iluminándose con sus colores.
Estrellas en las gradas
Habitualmente, el Garden es un imán para los famosos, y esta noche lo será aún más. Se espera una delegación estelar liderada por los habituales Spike Lee, Timothée Chalamet y Ben Stiller. Tampoco faltarán ilustres exjugadores de los Knicks como Patrick Ewing o Walt Frazier.
Tras una larga espera, los aficionados de los Knicks recuperaron la ilusión en los últimos años, sobre todo gracias a un magnífico Brunson, que figura por derecho propio entre las grandes estrellas de la NBA. Sin embargo, en las dos temporadas anteriores se quedaron a las puertas de las Finales. El curso pasado, sus ambiciones se estrellaron en las finales del Este contra los Indiana Pacers.
Cambios y racha ganadora
Esta temporada ha traído cambios. Mike Brown sustituyó a Tom Thibodeau en el banquillo y, tras un inicio irregular, dio forma a un equipo unido y competitivo que supo elevar su nivel en el momento clave. Los Knicks encadenaron 13 victorias consecutivas en los playoffs, alimentando partido a partido el sueño de alzar su tercer título.
Spurs y Knicks se enfrentarán este lunes en el primero de los dos partidos previstos en el Madison Square Garden.



