Roland Garros conocerá este sábado a la campeona más joven en un lustro o a la primera que levanta el trofeo procedente de la fase previa, al término de una final para la historia. En una edición en la que las principales favoritas han ido cayendo, la final enfrentará a la número 8 del mundo, la rusa Mirra Andreeva, y la polaca Maja Chwalinska, 114.
Un duelo inédito
Dos tenistas de trayectorias diferentes se verán las caras. Andreeva, precoz, ya había disputado una semifinal hace dos años y desde entonces llama a las puertas de las mejores. Chwalinska, por su parte, vive una nueva juventud tras un año alejada de las pistas por una depresión.
Andreeva, la favorita
Entrenada por la española Conchita Martínez, que fue finalista en París en 2000, Andreeva ha sido la más impresionante del torneo. Alcanza la final habiendo perdido un set, en una trayectoria ascendente que incluyó dos paseos ante la rumana Sorana Cirstea y la ucraniana Marta Kostyuk, que no había perdido sobre arcilla. La rusa ha mostrado una solidez tenística y mental que, según su entrenadora, refleja madurez. Lidera la clasificación de triunfos del año con 35, 21 de ellos sobre tierra batida, donde solo ha caído tres veces. Estas estadísticas la convierten en favorita, aunque ni ella ni su entrenadora quieren saberlo para evitar presión.
Chwalinska, la sorpresa
Chwalinska ha tenido un recorrido de ensueño en un Grand Slam, siguiendo los pasos de su compatriota Iga Swiatek, quien cuando levantó su primer Roland Garros era la finalista con peor ranking de la historia. Chwalinska ha superado esa marca y puede ser la primera ganadora que supera la fase previa en París, y la segunda en un Grand Slam tras Emma Raducanu en el US Open 2021. Zurda, con un brazo menos poderoso, pero con un abanico de recursos que ha desquiciado a rivales de gran nivel. Su capacidad de pelea es clave. Llegó a París con solo tres victorias sobre tierra batida y aspira a ser la segunda zurda en ganar el torneo, después de Monica Seles en 1992. Con la final ya asegurada, saldrá de París entre las 30 mejores; si gana, será 21 del mundo.



