Esmeraldas colombianas viajaron 700 km hace mil años: hallazgo reescribe comercio prehispánico
Esmeraldas colombianas viajaron 700 km hace mil años

Un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Panamá ha confirmado que varias esmeraldas descubiertas en importantes yacimientos arqueológicos de Panamá proceden de las históricas minas de Muzo y Chivor, en Colombia. El hallazgo, publicado en la revista especializada Latin American Antiquity, aporta nuevas pruebas sobre los intercambios comerciales que conectaron a distintas sociedades de América entre los siglos VIII y X d.C.

Colombia, principal productor mundial de esmeraldas

Colombia es reconocida como el principal productor mundial de esmeraldas, piedras preciosas valoradas por su color, brillo y características geológicas, según indicó National Geographic. Su relevancia histórica se extiende desde épocas prehispánicas hasta la actualidad, cuando continúan siendo objeto de investigación científica y arqueológica.

Identificación del origen de las gemas

Los investigadores identificaron la presencia de esmeraldas colombianas en los yacimientos arqueológicos de El Caño y Sitio Conte, ubicados en la región del Pacífico panameño. Aunque las piezas arqueológicas eran conocidas desde hace años, el origen exacto de las gemas no había podido determinarse hasta ahora. El estudio concluyó que las muestras proceden de las minas de Muzo y Chivor, situadas en el departamento colombiano de Boyacá.

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Evidencia de antiguas redes de intercambio

Los investigadores señalaron que la identificación de estas esmeraldas constituye una prueba de la existencia de complejas conexiones comerciales entre las regiones que hoy corresponden a Colombia y Panamá. Según el estudio, estos intercambios se desarrollaron entre los siglos VIII y X d.C. El hallazgo también representa el registro más septentrional de esmeraldas documentado hasta ahora en la América precolombina.

Los sitios arqueológicos de El Caño y Sitio Conte se encuentran a más de 700 kilómetros al norte de las minas colombianas de donde procedían las piedras. Para determinar el origen de las gemas, los especialistas emplearon técnicas de fluorescencia de rayos X, espectroscopía y fotoluminiscencia. Además, compararon las muestras halladas en Panamá con ejemplares provenientes de diferentes depósitos de Colombia y Ecuador.

Las esmeraldas se suman a otros objetos encontrados en los contextos funerarios de ambos yacimientos, entre ellos piezas de oro, espejos de pirita y dientes de megalodón. Estos elementos sugieren que los lugares fueron utilizados como espacios de enterramiento para grupos de élite vinculados a amplias redes de intercambio regional.

Un comercio desarrollado por etapas

Los autores del estudio consideran que las esmeraldas no llegaron a Panamá mediante un comercio directo. En cambio, habrían circulado bajo un sistema conocido como down-the-line, en el que los bienes pasan de una comunidad a otra a través de múltiples intercambios locales. Este modelo implica que los grupos situados en los extremos de la cadena comercial posiblemente nunca tuvieron contacto entre sí. Aun así, permitió que objetos de alto valor recorrieran largas distancias a través de distintos territorios.

El estudio también encontró evidencias de modificaciones realizadas por artesanos locales sobre algunas de las esmeraldas una vez llegaron a Panamá. Según explicó el investigador Carlos Mayo Torné, estas intervenciones reflejan la importancia simbólica que las piedras tenían para las antiguas sociedades Coclé.

Próximos objetivos

Entre los próximos objetivos figura reconstruir con mayor precisión las rutas que siguieron las esmeraldas durante su traslado a través de las regiones que conectaban Colombia y Panamá hace más de un milenio.

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